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miércoles, 9 de diciembre de 2015

LA BRUJA Y EL DEMONIO

                                                 Despojado de los males de mi cuerpo.

Grandes pasteles, vino y comida, armonía se respiraba entre los invitados y familiares de Mike Williams. Se acaba de llevar a cabo una ceremonia primordial en la vida de un ser humano en especial en la de un creyente; el bautizo de Mike, el bebé tenía alrededor de siete meses, había vuelto la dulzura que siempre acaecía de nacido, ahora con el sacramento colocado estaba de nuevo protegido, aunque eso no le garantizaría seguridad total.

Al otro lado del mundo en el bosque de Ardenas, también se saboreaba el olor de una misteriosa comida, un banquete especial que había realizado Adelfa para su desamparado invitado. Alimentos putrefactos se servían en una mesa destartalada, toda esa comida era solo para Odem. Aquel demonio no emitía asco alguno, aquella comida en estado de descomposición le pasaba por la boca como un alimento delicioso lleno de carbohidratos, para él, no había gusto alguno en sus papilas gustativas, no diferenciaba entre lo repugnante y lo bueno. Todo lo ingerido le proporcionaba sustento. Su cuerpo pedía a gritos alimentos, no tenía las  energías para sostenerse por sí solo así. Adelfa cuidaba de él como una mascota, alimentándolo con sustentos misteriosa llenos de posiciones.

Luego de haberle propinado cena a su estomago subió a su recamara: el cobertizo, una habitación tenebrosa la única disponible donde había una cama decente, no existía mas objetos en la pieza, estaba rodeado de paredes blancas y un piso gris que tenia separaciones viéndose el otro suelo de abajo, la puerta era una cortina larga negra, hacia frio pero no se hallaban ventanas. Se acerco a la cama tomando una manta corta y fina, una tela que apenas cubría su torso, apoyo su cabeza en sus brazos como almohada, le incomodaba acostarse en ese camastro, ya que los resortes lastimaban su espalda afectando sus cicatrices. Le desagradaba los insectos pero eran su única compañía, solía comerse algunos cuando el hambre el afectaba hasta los huesos.

Odem se quedo allí acostado mirando el techado reposando allí en silencio, no pensaba en nada, su mente estaba en blanco. Sin esperárselo, sus sentidos atacaron agudizándose más de lo concurrido, comenzando a escuchar a las arañas como hacían su tejido, como secretaban su telaraña, el caminar de los insectos, el crujido de la madera y del viento escaso, cerró los ojos para sentir profundamente esa potestad que hace tiempo no poseía. Pronto su mente lo llevo a ver afuera de la casa, viendo Adelfa en el patio cerca de las calabazas brincando de un lado a otro con la varita en mano, lanzando hechizos inofensivos al aire que tenían el aspecto de una brillantina de colores esparcidas con algodón, de un momento a otro inesperadamente volteo con brusquedad y apunto con su varita al techo de la casa dando exactamente en el cobertizo, Odem se lanzo al suelo abriendo los ojos viendo como el fuego consumía la madera, cayendo pedazos de tablas a su alrededor, tocio por el humo empezándose arrastrar por el suelo, oyendo que Adelfa lo llamaba desde abajo.

-¡Haber demonio de dos patas, te quiero aquí en este instante! se acabaron los descansos, es hora del entrenamiento.

Bajo las escaleras con dificultad, abriendo la puerta principal con desesperación.
Adelfa apunto con su vara a las calabazas ordenando que se transformara en una gran bestia, empezándose a mover las raíces de aquellas legumbres, que comenzaron a formar una enorme criatura, espantosa y extraña, con garras, cuerpo de raíces, con cabeza de calabaza que mostraba una sonrisa ancha con ojos de triángulo, mientras por dentro se abatía una pulpa negra, la criatura parecía poseer vida propia, se veía lenta pero fuerte. Adelfa emocionada por su creación le ordeno atacar a Odem.

La calabaza se arrastro con furia hacia su enemigo, atacándolo con raíces innumerables de su torso que eran como brazos, sacudiéndose como un remolino sobre Odem, estaba cerca de destruir la casa, rompiendo un par de ventanas, Odem se escabullo entre la tierra, gateando entre las raíces del monstruo que lo buscaba, logrando escapar corriendo rápidamente, volteo mirando hacia la calabaza que lo buscaba entre los  alrededores de la casa. Adelfa observó. Odem  con desagrado gritándole a la bestia donde estaba su adversario.
-Monstruo mío voltea, se dirige a los arboles al interior del bosque. ¡No te salvaras Odem, demuéstrame el demonio que eres!

La criatura caminaba con lentitud hacia Odem, Adelfa noto que le faltaba poder; proporcionándole más fuerza y energía, volviéndola más temible, gritando como un jabalí enfurecido, las raíces tomaron un brillo más potente que un montón de luciérnagas, el fugitivo maldijo entre dientes corriendo esta vez con más rapidez, ahora la criatura estaba a punto de alcanzarlo, aruñando el suelo tratando de tomarlo, Odem dejo de distinguir a su “enemiga”, que curiosamente había desaparecido, pero que seguía al mando de la bestia.

El frio del bosque aumentaba cada vez más afectando todo su cuerpo, sentía una potencia que se adueñaba de sus movimientos, para volverlo frio como un iceberg afectando también su cabeza provocándole migraña, sentía que las neuronas le explotaban, su condición de casi un humano se desató, poseía un descontrol grave, siendo un demonio jamás hubiera adquirido tales males. La piel le ardía, corría contra el viento pero su ser no aguantó más, agonizando cayó al suelo. En lo más recóndito de los arbustos logró resguardarse. Se desmayó, mientras su contrincante caminaba en sigilo en su búsqueda enfocando la vista entre el monte tratando de localizarlo.

El atuendo de Odem estaba muy guarro, se había roto la franela con las ramas de los arboles, rasgando su abdomen haciéndolo sangrar; única en su especie de color vino tinto. Sus pies descalzos también se lastimaron, estaba totalmente embarrado.

Despertó mirando a su alrededor observando a la calabaza alejarse, trato de mover sus extremidades pero se encontraban tiesas. Sentía fatiga, un sentimiento con el que jamás se había topado, la situación se colocó confusa, tenía la sensación de tener un “alma”. Experimentaba la alucinación  de estar flotando en el aire, su espíritu malévolo deseaba abandonar ese cuerpo. Su subconsciente le susurraba:”Levántate, destrúyelo, como en los viejos tiempos, transmítele todo nuestro poder, desgarra sus ramas y raíces, quémalo hasta que solo queden sus cenizas, manifiéstale a Adelfa que no hemos perdido, no somos un humano, sigues siendo el mismo e incluso puede que hasta más poderoso…”

Sus ojos celestes estaban despavoridos y desorbitados, rápidamente recobro la cordura, enfocando su vista en el cielo, dibujándosele una sonrisa macabra. Se levanto en hurtadillas, observando al monstro quien se encontraba a una distancia lejana de él, decidió llamar la atención de la bestia, saltando y gritando, moviendo los brazos de un lado a otro, la criatura escucho el bullicio caminando a zancadas hacia él. Odem abandonó el frio que envolvía su cuerpo, echándose a correr sobre la criatura. Una vez frente a frente se abalanzo sobre la calabaza como un mono apresándose de sus ramas del abdomen, con furia trataba de arrancarse a Odem del cuerpo pero lo que conseguía era extraer sus raíces.

Odem se sentía poderoso, parecía una garrapata en el torso de su enemigo, desgarrando todo a su paso. Su piel ya no era pálida ni tampoco de color, ahora se le veían las arterias y los huesos, los ojos se le iluminaron completamente en blancos, sus manos se tornaron negras como el carbón, donde en las puntas de los dedos comenzaron a emanar unas pequeñas llamas que pronto comenzaron a crecer quemando dolorosamente al monstruo de Adelfa.

Estaba repleto de llamas, cayéndose a  pedazos de su cuerpo al suelo, Odem saltó a la tierra en una caída perfecta, contempló con orgullo como se desasía la magia  y la fruta caía inerte. El fuego cesó, caminando entre las cenizas tomando la cabeza como recompensa (estaba totalmente negra) de ella colgaban pocos ramales secos como un esqueleto, se saco la camisa y la revolcó en las cenizas luego paso a sus dedos en las heridas donde tenía sangre llenándose los dedos para escribir en la franela “Adelfa” colocándosela a lo que quedaba de la criatura.

Adelfa lo esperaba sentada en un tronco frente a la fogata, lo vio llegar viendo que cargaba en su espalda a la calabaza, estaba callada asimilando que eso era lo único que había quedado.

-Aquí tienes, no fue mucho trabajo, para la próxima que sea más temible-Dijo Odem lanzando lo que llevaba consigo al fuego.


-Es solo el principio… - Mi nombre resalta con tu sangre.

sábado, 25 de julio de 2015

III- EL RITUAL

-¡Mira todo lo que has provocado!

Jack corrió hasta su hijo atacándolo proporcionándole unas cuantas bofetadas. Patrick solo recibió dos, luego las demás las esquivo regresándole los golpes sin menos furia con la que lo hacia su padre. Nadie se atrevía a detenerlos, hasta que el viejo Jeff intervino.

-¡Basta ya! Deténgase… Por amor a tu hijo, si es que le tienes alguno, ¡detente!
Se agacho jalando a Patrick por los hombros mientras Jack recobraba la cordura y mantenía la postura.

Patrick tenía el labio roto y el ojo izquierdo comenzaba a colocársele morado. Se toco la sangre y se acomodo un poco el cabello con las manos.

-Pídele disculpas a tu padre muchacho.

-No… no lo haré, a él no. Les proporciono mis más sinceras disculpas a ustedes 
caballeros, por ocasionar todo este lio, de verdad lo siento. Pero aquí el culpable no soy yo.-Señala a su padre-. Fue él, no tenia por que ir atacar aquella manada que no nos ha hecho nada, suponiendo que no era yo, aunque si soy ese lobo que buscan, ¿Por qué atacar a otro que tiene diferente ideología que la tuya? ¿¡Son nuestros hermanos, nuestra raza, maldita sea!? ¿Por qué tanto odio padre?

El señor Jack volteo estirando el brazo dándole otra cachetada.- Aprende a respetar.
Patrick sintió tanta rabia y odio, que quiso abalanzarse sobre él, pero Jeff lo detuvo, y le dijo:- No te comportes como él lo espera, se mas sabio y no le regreses el mismo golpe. Sube a tu habitación.

Se acostó en la cama mirando el techo, se le brotaban unas cuantas lagrimas, aun había sangre en sus labios, no quiso limpiarlos, puso sus manos en su pecho cerrando los ojos, pensando en Abie, la única calma que le devolvía el alma al cuerpo, sentía tanta tranquilidad pensar en ella, sonreía de a poco por el dolor de sus labios, pero por dentro lo invadía una mueca de felicidad en pensar en ella, su risa, sus labios, sus ojos, las conversaciones que solían tener, las veces que aprendió gracias a ella, lo aconsejaba y llenaba su vida de una luz casi mágica e inesperada.

Había cerrado la puerta con seguro, no quería que nadie entrara, incluso su compañero leo, pero luego de un rato tocaron suave y despacio, Patrick quedo pensativo ignoraba por completo ese sonido, cuando ya se había repetido unas cuantas veces se levanto y abrió despacio, viendo que era Leo junto con Ryan, traían consigo una caja de primeros auxilios y un plato con un pan casero junto con un vaso de jugo.

Leo y Ryan eran los más jóvenes del campamento, el compañero de Patrick 25 y Ryan 27.

-Siéntate en la cama Patrick, tengo un poco de alcohol también gasas, ten límpiate el labio. Deberías colocarte alguna crema en el rostro, creo que por aquí tengo una.

-¿Tienes hambre copo de nieve? Me gusto tu pelaje el otro día, come algo cuando te sientas bien.

-Gracias chicos, ¿no se meterán en problemas en venir con el “traidor”?

-Tranquilo cachorro, la mayoría salió de caza, incluyendo a tu padre.

-Yo que tu no vuelvo a bajar más nunca.-Ríe Ryan dándole unas palmadas en la espalda a Patrick.

-Muy alentador estúpido, pero sería mejor que no te aparecieras por ahí abajo hasta mañana.

Luego de un rato los chicos se retiraron, Patrick se puso a dibujar en su cuaderno; arboles altos y frondosos, luego relato todo a su amada las situaciones ocurridas pero Jeff irrumpió en la habitación. No había vuelto a poner el seguro por si Leo regresaba. 

-Se convoco a una reunión, hablando de lo muy molesto que está tu padre, tomaran medidas drásticas. Lo mejor es que descanses ya mañana comienza el cambio. El ritual.

Buenos días linda, ya ha pasado una semana desde que no te escribo. Me siento como nuevo, ocurrió me convertí en uno de la manada, tenía miedo al principio y lo sabes, pero fue bueno, difícil pero lo logre, en ningún momento me deje vencer, durante la ceremonia siempre pensé en ti, creo que eso me obsequio mas fuerzas de lo común… Estoy abajo en la entrada de la cabaña de la segunda casa. Hoy no hace tanto frio como los demás días, esta soleado, las nubes estas dispersas, los pájaros cantan, me provocan una sonrisa ligera, hace que me sienta feliz por mucho tiempo desde que llegue no he podido sentirme seguro, tranquilo o cómodo, pero ya le estoy agarrando el fluido a las cosas en este lugar, comienzo acostumbrarme.

Tengo noticias buenas y malas; el viejo Jeff está enfermo, su salud empeora todos los días, creo tener la culpa, leo dice que no me tome las cosas a pecho, se dice que el ya estaba enfermo. No me convence y quiero ayudarlo, pero en este lugar no hay medicinas, nada para poder salvarlo.


Comenzare con el principio, el día de el gran evento, donde todo cambio en mi ser… Era de mañana, alrededor de las 5 a.m, tocaron inesperadamente mi puerta, duros golpes y sólidos, lograron abrir la cerradura, estaba profundo (soñando contigo) cuando entre todos me tomaron por las extremidades cargándome fuera de la casa, enseguida desperté, viendo a todos con sacos de piel, sin camisa, pintados el rostro de colores llamativos; amarillo, rojo, azul, blanco. Algunos lucían penachos, cantaban una canción en un idioma antiguo, bajaron rápido hasta el patio donde comenzaron a correr, aun cargado no me debatía porque me bajaran, vi las nubes y me relaje pero para mi sorpresa iban corriendo hacia el lago, donde sorprendentemente me lanzaron al agua. Me hundí abriendo los ojos, trancando la respiración, el agua estaba helada, no habían peces, solo algas y piedras, nade lentamente y tuve la ilusión de verte, ahí ahogándote lánguidamente en el fondo del lago, hice un esfuerzo por llegar a ti pero tu imagen se desvaneció, mi cuerpo comenzó a colocarse rígido, debía salir y convertirme en lobo frente a todos para evitar una hipotermia. Dice la leyenda que aquellas aguas eran mágicas, podían ser tu peor enemigo como un gran acompañante, y sabia que más adelante debía usarlas. Me lanzaron al agua para probarme, para sacar mi animal interior, para despojarme de mí otro ser, y salir el otro yo.

Ya fuera del agua, era un licántropo, todos pudieron observarme, marque mis patas en la tierra, por primera vez las vi tan perfectas y pude admirarlas sin miedo. Todos me aplaudieron, otros aullaron, mi padre estaba cruzado de brazos sin demostrar ninguna emoción. Luego tomamos el desayuno y me invitaron a correr, a correr como lobo, para luego comenzar con el segundo acto.

Corrimos lejos de campamento, hicieron una fogata mientras me sacaban la ropa para pintarme de llamativos colores, nos sentamos en círculo agarrados de la mano. Apareció el viejo Jeff como un fantasma, lucia como un legendario chaman, cargaba en su cabeza un penacho más grande que él, saco de sus bolsillos una arena extraña de colores, esparciéndola con un soplido, llenándose el aire de muchos colores, donde ese gas se unió con el fuego creando figuras dentro de el. Era sorprende mágico y único, del fuego comenzó a brotar un gran lobo, y tuve la idea de que era yo, el fuego contaba una especie de historia que para mí era confusa, donde más adelante Jeff me la explico.
Relataba un corto metraje de lo que sería mi vida y de lo que me esperaba en el siguiente reto, Jeff tenía preparado para mi otro penacho colocándomelo, luego me indicaron que debía subir a la cima de la montaña donde debía cazar un águila y obsequiársela a los espíritus que llegaban a media tarde.

 Me acompañaron hasta unos pinos donde comenzaba la montaña, despidiéndose todos de mi deseando buena suerte, ya que; los espíritus eran difíciles de contactar, a todos le tocaba diferentes misiones, y la mía fue el águila. Tenía curiosas y un miedo impregnado hospedado en mi ser. Subí lentamente por la montaña, era bastante empinada colocándome como lobo, inspeccione el área donde encontré muchos nidos de águilas pero no me atrevía a atacar a ninguno, estaba abrumado, faltaba poco para que fueran las 3 cuando decidí que era momento de atacar a alguna. Me abalance sobre una muy grande la mordí por las alas. El ave me picoteaba fuertemente, pero pronto dejo de tener energías para luchar, vi como se apagaba poco a poco viendo cómo murió en mi hocico, partiendo mi corazón, en ese instante note luces en el cielo en la cima de la montaña, cada vez se veían mas fuerte esos luceros filtrados de colores, estaba cerca de llegar. Cuando al fin estaba en la cumbre las luces traspasaban mi cuerpo, deje el águila en el suelo, donde floto llevándosela esos deslumbrantes colores, sonreí y aullé lo más alto que pude, saliendo de pronto siluetas de diferentes matices, temblé escuchando una voz que provenía de ellos…

-Tú debes ser Patrick. Gracias por la ofrenda.

-Vimos en todo el camino que no quisiste matar al ave. Eso nos hizo ver un gran potencial en ti, tienes un gran corazón, muchos hombres sienten frialdad para alcanzar el poder.-
Dijo un lucero verde.

-No deseo el poder, solo quiero completar este ritual para ser un lobo completo a los ojos de mi padre.

-Así que complaciendo a otros… Muchos lobos de tu edad estarían emocionados por este rito. ¿Acaso no apoyas las tradiciones?
Patrick se quedo pensativo buscando palabras para no ofender a los espíritus.

-No soy como los demás. Los respeto a ustedes y a los antes pasados pero no apoyo a que este tipo de actos se ejecuten.


-Interesante muchacho… -Murmuro una luz rosada.- Tengo preparado para ti una tarea difícil, es momento de que esta noche se lleve a cabo la tercera ceremonia.
En vez de dictar lo que acontecería en la noche; los espíritus se unieron y crearon de la nada un collar, que bajo del cielo y se poso sobre la tierra. Fue sorprendente y hermoso, me obsequiaron un azabache con forma de lobo, lo tengo aquí conmigo colgado de mi cuello, siempre lo admiro, siento que me conecta a ellos…
Volví al campamento, todos me esperaban en la entrada, cuando me vieron llegar me aplaudieron fuerte y me abrazaron, celebraban más que yo. Por mi parte aun estaba atónito asimilando todo lo que estaba pasando, sentía que caminaba sobre vidrios greteados y que si pisaba en falso podía lastimarme mucho. Me preguntaron dónde estaba el pergamino que solían dar los espíritus, no entendía de que me hablaban y solo mostré mi tote, el único recado que me habían dado, pero cuando dije eso, los rostros de todos cambiaron… Muchos se retiraron de la sala, pronto vi decepción y apaciguándose la emoción, pregunte qué era lo que había hecho mal y uno de ellos me contesto, Matt;<<Significa que debes de matar a uno de nosotros, por fuerza, para demostrar que ahora ya la transformación ocurrió por completo>>. Oh Abie el mundo se me derrumbo lo último que deseaba era matar a alguien.

Eran las once de la noche hacia un frio fatal, era el único que lo sentía hasta en las entrañas, ya que los demás tenían la piel diferente a la mía, por ser lobos más desarrollados. Prendieron una fogata gigantesca donde cada uno introdujo un papel con su nombre. La mayoría del tiempo, salía el padre del lobo que pelaría, o alguna persona del campamento a la que le tenías respeto y aprecio y para mi sorpresa y mi gran mala suerte, quien me tuvo que salir fue el viejo Jeff…

El fuego susurro el nombre del participante, y la llama parecía enfurecida alargándose. Todos preocupados, papa intervino indicando que sería él quien pelearía conmigo pero Jeff quiso hacerlo. Debía cumplir con los espíritus y si ese iba hacer su final lo aceptaría con honor y orgullo. No estaba de acuerdo y me opuse pero no podía desafiar a todos aquellos… Así que comenzó la batalla, deje salir el lobo que tengo, sacudí mi pelaje y me puse en posición de ataque, todo era actuación mientras por dentro moría de perplejidad, Jeff se unió al círculo que habían hecho para la pelea y lentamente se transformo. Por primera vez vi su otra naturaleza, se veía flaco, su pelaje no brillaba, se veía opaco y encorvado, se acerco a mí y latió, pronto hice lo mismo, de mi no salían maniobras para matar, solo asechar, pero Jeff se enfoco en lo que debía hacer y ataco, ataco fuerte y con frialdad enterrándome un mordisco en la columna, aullé fuerte y ataque, pronto no me pude contener dejando que la bestia que hay en mi peleara hasta la muerte.

Al pasar un cuarto de hora reaccione dejando a un lado lo salvaje, viendo que ambos estábamos llenos de sangre y lastimados, Jeff ya no podía articular una pata, mientras yo tenía un ojo rasguñado. Oía algunos gritas” Patrick debes hacerlo mátalo es tu deber” pero otros apoyaban al viejo, haciendo porras “Destiérralo” y ahí recordé que uno de los dos debía ganar así la pelea durara horas…  Si no gana, me desterrarían, y si ganaba era por haber matado a Jeff. Hice lo que mi corazón quiso, y recordé que en mi corazón estas tu Abie, y tu arias lo más sabio posible, no quería ganar tampoco deseaba matarlo y si me desterraban iba a quedar marcado para siempre, así que hice lo que mi corazón creía correcto…

Empuje a Jeff con tanta fuerza que cayó al suelo más allá de donde se encontraba, empezando a gritar todos “ganaste” cuando comenzaron a acercarse me coloque a la defensiva, y me di media vuelta escapando del campamento, no deseaba ser el ganador aunque no lo era, yo me desterré. 

sábado, 11 de julio de 2015

II-UN LOBO DEL OASIS

-¿De qué quieres charlar?-Preguntó Patrick.

-Me has estado ocultando un secreto, ¿Por qué no eres capaz de decirme?
Patrick se quedo pensativo, especuló que su Padre ya lo sabía y lo más probable era que lo regañara.-No tenía el atrevimiento de aun contártelo.

-Hijo, es algo natural… Todos nos enamoramos.

Patrick cambio de postura trato de no demostrar una sonrisa, miro a los lados y busco una respuesta rápida y fácil quedar.

-¿Cómo lo notaste…?

-Andas distraído, pensativo, suspiras y no duermes. Antes de venir aquí se que tenias algo con una chica, con tu amiga… ¿Emma?

-No, no es ella, solo era una compañera de clases.

-Sea quien sea, mujeres hay muchas, no debes estar sufriendo por una, has me caso, no andes ilusionado. Mañana levántate temprano y ayúdanos con el plan que tenemos para los Oasis.

El señor Jack se retiro y cerró la puerta, Patrick volteo en su asiento se acaricio el cabello acostándose sobre el cuaderno pensado en que tal vez si existían muchas mujeres pero ninguna tan única y especial como su Abie quedándose dormido en su cama hasta el día siguiente.
Al amanecer estaba lloviendo, abrió sus ojos y entre lagañas veía las gotas de agua caer sobre el vidrio de la ventana, sintió frio y pensó que tal vez si estaría como licántropo evitaría un resfriado.

Se coloco una chaqueta y botas rusticas dirigiéndose a la sala donde le dieron una taza de Café. Dio los buenos días a todos, se sentó en un mueble mirando a los compañeros de su padre, en silencio se encontraba, soplaba el café tomándolo a sorbos. Su padre comenzó la “reunión” diciendo que tal vez los Oasis estaban a la vuelta de la montaña por donde comienza el lago, tal vez a mas millas de donde estaban ellos. Uno de sus colegas en la noche salió junto a otro por esos lares, y vieron chozas lejanamente como miniaturas.

Los Oasis y los Licántropos de Hielo; habían sido enemigos desde hace muchas décadas, Patrick se sabía la historia de memoria, su padre se sentía muy orgulloso de ella, y se la relata muchas veces como si fuera la primera vez.

“La enemistad entre las dos manadas, se debía a un viejo rito de iniciación de los más jóvenes se sometían a diferentes actividades, donde el grupo de los Oasis, rompió la tradición, creyendo ridícula y anticuada.

 ¡Ningún lobo joven debía estar peleando con el más sabio por honor! La sabiduría se obtenía con los años y la experiencia, y no por la fuerza.

 Ese fue el grito de voz de los Oasis que muchos años atrás interrumpió un rito de iniciación, atacando a los lobos más sabios y ancianos matándolos, en el cual existió una pelea entre todos los lobos. Los oasis no eran los únicos que tenía esa creencia otro grupo llamado los Zosis, apoyaban este lema. Desde allí los licántropos se separaron en diferentes pandillas, con diferentes ritos y modo de vida, pero la meta de todos era la caza… no solo la caza de animales, era la caza de brujas, vampiros y lobos demonios.

Desde esos tiempos jamás volvieron a unirse, los Licántropos de Hielo creían enemigos a todos aquellas bandas como los Oasis que desafiaron las tradiciones, que destruyeron a los ante pasados que poseían alrededor de 200 años en aquella época.
Seguían al pie de la letra los rituales  que debían realizarse, muy correctos se creían los Licántropos de Hielo, quienes introducían a los espíritus de la montaña en aquellos combates de iniciación, (un lobo no era solo una criatura mitológica, era un ser puro y mágico, donde el hombre se unió a un animal feroz para combatir al enemigo) “.

-Vamos esta noche un grupo de seis, al campamento de los Oasis, los atacaremos y tendremos una “solidaria conversación” prepárense; Richard, leo, reymon, jhon, Yeferson, y yo como jefe de la manada, al medio día partiremos…

Patrick se retiro dirigiéndose a la entrada de la casa, sentadose en las escaleras. Empezaba a subir el frio la lluvia había cesado, pero sabia entre sí, que seguiría la llovizna, sentía en sus entrañas que algo malo ocurriría, observo las nubes y pensó en Abie, deseo como muchas otras veces regresar corriendo a su ciudad, pero costaría muchos días, incluso un mes para poder llegar, no podía dejar el campamento, tampoco tenía para llevar las provisiones y como humano no podía bajar la montaña, debía ser como lobo para recortar unas cuantas millas, pero sería una misión que podía costarle la vida.

El señor Jack se despidió de su hijo, junto con la manada, ya era de medio día y una brisa comenzaba a disiparse, el sol salió con bajo resplandor. Patrick subió a su habitación pensado una infinidad de cosas, contaba los minutos, necesitaba matar el tiempo así que dibujo pájaros en el cuaderno, mordía el lápiz, se sentía nervioso y culpable, todos esos hombres que partieron a buscar una pelea sin sentido podía regresar hasta muertos, podía empezar otra pelea de licántropos. Los capitanes habían jurado estar lejos unos de los otros y acercarse si la situación lo ameritaba, o si alguno de los dos se mantenía cerca.

Se rascaba la cabeza le sudaban los dedos, la pierna la movía de forma intranquila, la culpa le corría por las venas, debía decir que él era aquel lobo que vieron en la cima, pero la idea de hacer el rito de iniciación le desagradaba, con solo pensar que lucharía con su padre a intensiones de muertes solo por ser el jefe de la manada…

Pasaron alrededor de dos horas Patrick estaba acostado en su cama, cuando escucho que uno de los hombres grito:- ¡Allí vienen, bajen todos!, traigan el botiquín de emergencia. El joven chico se levanto y busco entre el closet la caja de primeros auxilios, bajo rápidamente por las escaleras, y vio llegar a los 6, uno tenía la cara rasguñada, otro le faltaba pelaje, uno por desgracia una pata partida quedando como lobo hasta recuperarse, por suerte el Jefe no obtuvo ni un rasguño. Atendieron a los heridos Patrick sirvió vasos de agua escuchando lo ocurrió. –Fue difícil llegar, es algo lejos de aquí, cuando al fin estábamos cerca habían tres lobos jóvenes practicando combate, los empujamos y los tiramos al suelo.- Relato una parte Leo.

-Luego nos acercamos a la entrada de la casa, y salió una mujer, nos gritaba que nos fuéramos de ahí, y nos amenazaba con tirar acido a nuestros cuerpos.

-No vimos al Jefe de los Oasis, pero otros lobos mayores nos tacaron y empezó la lucha, eran más que nosotros, y tuvimos que escapar, no hubo discusión solo querían sacarnos de su habitad. Conto Yerferson que se encontraba mejor.
Jack estaba furioso y callado mirando al fuego de la chimenea de la sala.

Una borrasca comenzó a caer oyendo gritos de un hombre afuera de la casa, Jack salió viendo que era el Jefe de los Oasis, todos se asomaron detrás de Jack y entre las ventanas, Patrick estaba nervioso, molesto y decepcionado de si mismo ¿en qué problema grave estaba metido? 0 mejor dicho ¿En qué pelea entrometió a su manada?

-Que sucede contigo, Viejo Jack, ¿piensas que puedes ir a irrumpir a mi casa? Desafiar a mi mujer, ¿atacar a mis muchachos? No te metas a mi campamento, está lejos del tuyo, yo y ninguno de mi grupo ha venido a esta cochinada de manada, no tenemos por qué estar cerca de ustedes. No vuelvas a mi campamento si no quieres que haya una verdadera pelea.

-Tú eres el que envió un espía, el primero que se metió en mi radar, en mis tierras, ese lobo que tienes ¡Blanco joven y negro! Cuida a tus muchachos, inmundo Jacob.

-¿Lobo blanco y negro? Que inútil eres Jack, olvidaste que nuestra raza es Marrón, somos oscuros, los tuyos son los de colores claros, ¡vaya que estas mal de la cabeza! Dedícate a los tuyos, tu muchacho está bastante grande, debería ser el ese lobo a quien describes… Te lo advierto, no quiero verte en mis lares.


Jacob se dio vuelta convirtiéndose en lobo, corrió desapareciendo entre la lluvia, todos voltearon a ver a Patrick que estaba a un costado de la puerta. Jack grito furioso limpiándose la cara de la lluvia:- Maldito traidor, eres tú, todo lo que has provocado, inútil. 

viernes, 3 de julio de 2015

I- LA MONTAÑA DE LA CAZA.

Hoy es a lo que se le llamó un día productivo, todos salimos a correr, ninguno se quedo en el campamento; a excepción del viejo Jeff quien está muy anciano para andar de carrera por la montaña. Iba de segundo tratando de alcanzar al compañero de Papá, miraba el reloj notando que eran la 1:30 hora en que mi amor solía salir de clases, me pregunte con la falsa ilusión si tal vez al dar la vuelta a la montaña te encontraría allí parada esperándome con los brazos abiertos a darme  caluroso abrazos de esos que solíamos darnos... Pero tú no está aquí, y esa triste realidad me consume de a poco cada vez más.

Papá es el que manda en el campamento, cariño odio haber venido aquí, no hay con que comunicarse con el mundo exterior estoy perdido en un lugar que tu ni te imaginas, “el caserío”.

 Empecé hoy a escribirte toda la explicación que tengo para ti al volver, no sé si estas molesta, decepcionada, con esperanzas, o con la emoción de volver a encontrarnos. Haberme venido  aquí sin decirte es un acontecimiento que no sale de mi cabeza. Me siento como basura un desperdicio entre todos estos hombres del campamento, todos ellos me dicen que no soy lo suficientemente  “Hombre” como para venir de caza con ellos, solo soy un cachorro a los ojos de mi padre, pero lo que no sabe él es que la transformación ya ocurrió… La única que conoce mis secretos eres tu Abie.

 No quiero ni me atrevo a demostrar que ya me convertí en uno de ellos; pero sé que pronto saldrá el animal que llevo por dentro, no sé en qué momento, en alguna circunstancia me asomare a la luz de la luna, y nadie podrá impedirlo, se escuchará el aullido más alto que el bosque haya tenido. Siempre pasa por mi mente aquel día que viste mi verdadera naturaleza, el mundo se paralizó al encontrarse nuestros ojos, al ver los ojos de un animal tan feroz los tuyos se llenaron de miedo, y juro aquí entre nos que a toda costa cueste lo que cueste borrare toda aquella huella de miedo y tristeza que te he ocasionado. Eres la única que ha visto mi transformación y es nuestro gran pequeño secreto, no soy como los demás chicos, no soy “lindo” tampoco soy popular o conocido, ni el más destacado, sé que soy el chico extraño del que te has enamorado, y eso me agrada me gusta y me encanta… Para ti yo soy diferente y lo diferente para ti preciosa es increíble; no me considero bueno tampoco lo seré, tengo la certeza de que a tu lado lo soy, no soy más que un perro si no un legendario lobo.

El campamento está integrado por veinte hombres incluyéndome, son dos casa, y tres automóviles para desplazarnos por el área, este lugar es muy solitario y difícil de localizar por poco nos perdemos antes de llegar, Papá conoce muy bien el sitio pero uno de sus compañeros lo distrajo. Tenemos montones de armas de alto calibre que suenan espantoso para nuestros oídos sensibles de lobo, las tenemos para cazar aves de día, para alimentar nos en el transcurso de las 24 horas, todos cazan excepto yo. Por las noches nos turnamos para cuidar el campamento, cuando no hay animales cerca muchos de nosotros se transforma, juegan, cazan o solo disfrutan de su anomalía.

 Nos alimentamos de muchas proteínas, siempre nos ejercitamos andamos en forma, hace tres semanas que me encuentro entre las montañas, desde entonces no hay manera de hablarnos, veo tus ojos en las nubes tu reflejo en la laguna y tu voz se escucha en el sonido del soplo del viento, siento que me estoy volviendo loco sin tenerte conmigo, ya no logro conciliar el sueño, paso horas mirando estrellas y a la luna, con la sabiduría de saber que todos observamos el mismo satélite y eso nos liga, me conecta a ti amor… Te preguntaras de donde he sacado hojas y un lápiz para escribirte, sabes que soy un tanto curioso, explore la recamara en que me hospedo, me encontré con una libreta de 100 hojas amarilla, la portada es negra con manchas blancas, estaba usada solo en las primeras páginas, pero las arranque, tome un lapicero de uno de los señores, comencé a escribirte, es la única manera de sentirte cerca.

Ya es de noche y debo ir a la cama, con la esperanza de al fin dormir, es la primera vez que escribo una especie de diario, todo por ti.

Han pasado cuatro días, he estado ocupado, me ponen a cargar leña y a cocinar, hago todas las tareas de la cabaña, junto con el viejo Jeff que tiene un temperamento  irritante, es amargado pero sabio, a veces trato de conseguir una agradable conversación con él, es difícil charlar, estaba por hacerle una broma pero eso me costaría un castigo como correr en interiores alrededor del lago, el aire es muy frio pero es perfecto para el pelaje de los lobos, los pinos son acogedores.

 Venía con la intención de contarte una aventura… Ayer por la tarde no podía contener mis ganas de transformarme, salí a hurtadas cuando Jeff dormía en una silla en la entrada de la cabaña, todos andaban de caza de patos o al menos eso creía yo… Corrí y corrí sin detenerme hasta llegar a la cima de una montaña donde se observaba el lago, respire hondo y me senté en el suelo, las rocas estaban frías, las pupilas de los ojos las sentía dilatas y supe que debía dejar salir mi naturaleza. Hacía más de un mes que no me trasformaba, aun no sé si me gusta o no, deje que fluyera me coloque en cuatro patas y mi cuerpo cambio viendo mi pelaje blanco como nieve, junto con manchas negras, tenía las orejas muy paradas, me sentía fuerte e invencible, aullé bajo luego alto hasta que logre hacer eco, me acosté en la orillo de la cima, escuchando el viento cuando, de pronto vi al otro lado del acantilado a mi padre junto con sus cómplices, estaban también como lobos, pero ellos no se imaginaban que era yo, aullaron fuerte y con ladridos, no conteste, pero entendí exactamente que querían decir, me imponían a exponer quien era, di me día vuelta y corrí vuelta a casa, tengo miedo de que supieran que soy yo.

 Entre por la puerta trasera y me dirigí de una vez a mi habitación, volví hacer humano, he hice como si no hubiera ocurrido nada cuando de pronto llegaron haciendo estruendo… Baje enseguida para disimular me senté en uno de los muebles, todos nos reunimos en la sala que era bastante basta para todos, Papá comenzó hablar (se notaba furioso):

 .- ¡Nuestros enemigos están al corriente de donde esta nuestro campamento! los Oasis enviaron a uno de los suyos y lo vimos al otro lado del acantilado, escapo y nuestro deber es encontrarlo, creen que pueden venir de caza al mismo lugar que nosotros, ¡están muy equivocados! Le demostraremos que este es nuestro territorio, esta noche los encontraremos…


En ese momento la puerta de la pieza se abrió, Patrick soltó el lápiz, cerrando la libreta con rapidez, escuchando la voz de su padre.- Debemos hablar.

martes, 5 de mayo de 2015

ALMA INOCENTE.

Trascurrió una semana, unos días tranquilos en la familia de Mike, habían disfrutado sus vacaciones y ya era la última noche que se hospedaban y al siguiente día debían partir a su propio hogar luego de haber llegado la señora Wendy junto con su otra hija y nieta.

Maggie miraba los dibujos animados en la televisión disfrutando de una tarta de cerezas junto con vaso de leche tibia, vestida con su pijama favorita blanca de lunares de colores, estaba sonriente y alegre, abrazaba con ternura un mono de peluche, sentada en el mueble  Will estaba a su lado resolviendo un crucigrama con un bolígrafo rojo, Anastacia mecía a Mike entre sus brazos comenzando a llover fuertemente con viento entrando por las ventanas gotas de agua alborotadas, se acerco a su esposo para entregarle a su inocente bebé, cerro las ventanas y corrió los cortinajes, se dirigió a la cocina para asegurarse de que la lluvia no estaba ingresando, cuando escucho por sorpresa un golpe que provenía del techo como si un bulto de rocas hubiera aterrizado en el cobertizo, se asombro tratando de asimilar lo escuchado se dirigió a la sala mirando con ojos entornados a su marido.

- ¿Qué sucede cielo?-Preguntó su esposo.

 En ese momento se repitió el golpe pero esta vez como si fueran pasos prolongados, la señal de televisor se perdió, viéndose con distorsión, la casa se comenzó a sentir siniestra y fría, como si la felicidad y el calor acogedor se hubieran esfumado. Maggie protestaba por la pérdida de señal, su padre intentaba calmarla, pero Mike se le unió a ese caos con lágrimas imparables seguidas de unos gemidos, a diferencia de su hermana era por sueño.

Will se acerco de nuevo a su esposa, le entrego a Mike, para llevarlo a la cama, se quedo con Maggie para entretenerla olvidando el golpe que su esposa le había insinuado, a cambio Anastacia seguía pensando en ello, subió por las escaleras que se encontraban algo frías a cada pisada la madera crují gracias a la humedad las nubes soltaron una llovizna  mucho más fuerte, estaba oscuro aun no había prendido la luz del pasillo donde se encontraban los cuartos.
La habitación donde dormía Mike era la segunda a lado del baño, era la recamara de Aleluya, la sobrina de Anastacia, quien era dos años mayor que su bebé.
El cuarto de la niña estaba repleto de muñecas de porcelana, de vidrio y de trapo, cubiertas con vestidos hechos por su abuela, acomodadas por categoría, espeluznantes y un poco desagradables,  pintadas las paredes con un rosa viejo oscuro, la cama poseía sabanas grises junto con alfombras del mismo color con estampado de flores de aspecto como si estuvieran marchitas, aparte de las muñecas de ojos acosadores había una gran colección de caballos; de carreras, de feria y de establo, colocados en fila en la peinadora y en la mesa de noche con una lámpara de bombillo amarillo con la forma de un caballo.

Anastacia meció seguidamente a Mike hasta adormecerlo, una vez caído en sueño lo acostó cuidadosamente en la cama con almohadas alrededor para evitar que rodase, dejo la lámpara encendida, y las ventanas cerradas, dejo la puerta entre cerrada y se retiro. Seguidamente fue a revisar el resto de las habitaciones aun tenia la intuición del golpe escuchado, lo que no se le cruzaba por la mente a Anastacia era que aquel ruido provenía de un visitante inesperado que deseaba a su hijo…

Recorrido alrededor de 2 horas Anastacia tranquilizo su “paranoia” tomando una taza de té. Will coloreaba junto con Maggie que ya bostezaba por algo de cansancio.
El visitante se escondía en las extremidades de la chimenea encogido aguardado por la sombra de la pequeña torre, la llovizna cesó, tenía para sí la mejor compañía el frio y la oscuridad, como pudo se arrastro por el techo sin hacer bulla como un gusano, se acerco a la ventana del cuarto donde descansaba Mike, abriendo con sus poderes la ventana ingresando a la habitación como un humo negro, parecía el hollín de las cenizas del fuego, no tenía la forma específica de nada, ya que la luz de la luna y el aire hacían que se desvaneciera, con la misma fuerza con que abrió la ventana la cerro, comenzando el humo a tener contextura, creándose un cuerpo gris con músculos, donde se marcaban unas venas sobresalientes como las raíces de los arboles, aquellos conductos eran morados y azules, el cuerpo poseía cráteres por doquier, cicatrices muy marcadas que tenían historia de haber sido dolorosas, la piel también se cuarteaba como tierra mojada o roca partida, su cabello era grasiento casi pastoso blanco grisáceo ondulado como las estatuas de la época renacentista,  con ojos grandes azul celeste claros brillantes como agua cristalina, daban el aspecto de unos ojos de vidrio, creaban una miraba vacía, tenebrosa cargada de mucho misterio, sus labios no tenían pigmentación al igual que sus uñas que tenían la presencia de piel muerta, de bajo de la boca; se hallaban una infinidad de dientes filosos con encías podridas que al sonreír se dibujaban unos paréntesis alrededor de los labios.

De la ropa no había mucho que describir, era un atuendo de los monjes budistas; a diferencia de los colores no eran llamativos, sino  de un color verde pasto opaco, iba descalzo con marcas de ataduras en los tobillos y muñecas. El cuerpo de Odem no poseía edad solo el parentesco robado de un chico de 13años.

Mike descansaba sin sospechar, con las pocas fuerzas que conservaba apago la lámpara de un chispazo, luego se arrastro hasta estar cerca de la puerta y con un magnetismo que logró sacar de su cuerpo cerró la puerta con seguro, camino en cuatro patas por la habitación, disipando oscuridad , al llegar al techo las piernas se le evaporaron haciendo que callera en el centro de la habitación, no tenia las suficientes potencias para vivir, lo habían lastimado y escapar hizo gastar más su energía, retorcido en el suelo comenzó a reír malévolamente, y a maldecir.

-¡Maldita sea tu renacimiento! ¿Por qué has vuelto?, eres más que un estorbo, vamos dirígeme la palabra, eres un ángel muy poderoso… Deberías ser más sobre-natural. - Golpea el suelo con furia encogiéndose como un feto. Lloraba y reía como un demente.

-¿Donde están tus hermanos para protegerte? Se han olvidado de ti… correspondería acabar de una vez por todas contigo- Gateó hasta las barandas de la cuna y con las manos sacudió la cama con intensiones de despertar a Mike, quería una reacción instantánea así que aruño con solides la madera de la cuna.

Mike abrió los ojos y soltó unos gemidos pequeños, los cuales alegraron mucho a Odem.

¡Vamos así es, despierta! Llora asqueroso hugano- Grito Odem.

-Mira lo que tus consanguíneos me han hecho.- Mostraba una mueca de desprecio con la boca.- arqueo la espalda rompiéndose el atuendo exponiendo la marca donde solían estar sus alas, cubierta de una baba marrón donde había emanado la sangre demoniaca…

 -Me arrebataron  mis alas, las alas que tanto apreciaba, lo único que quería, ¡y tu Etzy tienes la culpa! No estás a salvo en ese lugar aunque este santificado… mi poder es grande, pero ha disminuido y tú eres el único que puede regresármelo.

Abajo en la sala Anastacia escucho los golpes que provenían de la pieza de Aleluya, tomo a su esposo por el brazo, quien también oyó el ruido, asustados los dos, se dirigieron al piso superior, arriba todo había cambiado era como si un huracán de maldad acogió la casa. Anastacia entro en una crisis por ver a Mike, notando enseguida que la puerta estaba cerrada, empujándola con fuerza, tratando de abrir la manecilla, el desespero se volvió cada vez más grande gritando de temor temblándole los labios, sabía que andaba algo mal.

Adentro Odem se adueño de la habitación, ahora existía tinieblas por todos lados, ignoro los golpes de la puerta, ahora estaba sentado en el colchón con Mike entre sus brazos, Ezty cargaba una miraba sorpresiva, y rígida, con mucha inocencia y ternura hizo la intención de tocar el rostro de Odem que llamaba la atención, recorrió con sus pequeños dedos el rostro del demonio, sintiendo aquella piel cuarteada y fría, Odem sonrió colocando su mano en el cabello ondulado de Ezty, pronto Etzy se empezó a pagar, la dulzura que transmitía ese bebé se evaporo, ya no tenía más mejillas sonrojadas, a cambio a Odem se le borraban los cráteres del cuerpo, la piel tomo un gris más oscuro, y sintió que nuevamente poseía la “vida” una vida vacía.

Anastacia no se daba por vencida seguía pegando a la puerta, Will busco las llaves de la puerta y un bate de beisbol para golpearla, probaron las llaves y no se abría, así que prosiguió a destrozarla, Anastacia lloraba sintiendo un dolor desgarrador inexplicable, Magie presenciaba todo desde las escaleras asustada, la luz comenzó a fallar. Odem acostó a Mike entre las almohadas, ahora el encantador angelito parecía morado y noqueado, como si su vida dependiera de un hilo, estaba adormecido y exhausto, escapo rápidamente por la ventana como un piojo grande a zancadas desapareciendo, pronto la puerta callo en pedazos al suelo.

-¡Dios mío! Mike amor debes estar bien- Susurro Anastacia acurrucándolo en su regazo.

-Ven aquí, mira esto.-Señalando las barandas de la cuna.

Anastacia se tapaba la boca, se le salían las lágrimas.-Will no entiendo que está pasando, por favor vámonos de aquí, quiero saber si nuestro hijo se encuentra bien.

-Solo Mike sabe que ocurrió en estas cuatro paredes, me hace pensar que esto… pues… no es normal, nada obvio, lo que haya pasado jamás lo sabremos.

Anastacia reviso los signos vitales de Mike, sintiendo el pulso bajo, la respiración lenta, estaba 
dormido o desmayado, cogiendo rápidamente los cuatro al hospital para salvar la vida de su querido niño.



sábado, 7 de febrero de 2015

CARTAS DE ROSAS CON ESPINAS.

Tennessee, Estados Unidos. Fecha, 5 de Enero de 1959

Te escribo a ti Molly, desde el fondo de mi corazón, Carter Parker:
Tal vez no quieras saber de mí, o tal vez si, te escribo para pedirte perdón, de verdad te pido mis más sinceras disculpas por no haber estado para ti cuando éramos un nosotros, quiero que tengamos la conciencia limpia, tanto tú como yo. Sé que esto parecerá muy duro pero quiero dejar de ser un estorbo para tu vida, nunca supe valorarte decirte con toda mi alma lo sentía realmente por ti y cuanto me importas Fui un verdadero idiota y aun sigo siendo uno.

El hecho de conocerte sigue siendo increíble pero ya no quiero seguir lastimándote, esta vez quiero decir adiós definitivamente, no creo estar seguro de esta decisión, me he ido lejos por un trabajo de la compañía, y no es mi disposición estar aquí, estaría allá a tu lado abrazándote y diciéndote lo especial que eres, pero ya sé que perdí mi oportunidad, solo quiero que sepas que simplemente ya no estaré, estoy lejos donde no puedo hacerte más daño. Ya podrás olvidarte de mí, no podre meterme más en tu vida.


Sé que ahora está comprometida con el joven  Cooper, y esta carta 
sea descortés de mi parte. Espero que él sea mucho mejor de lo que yo fui contigo. Me han llegado rumores de que el te ama, y eso me alegra por que se que ahora eres más feliz de lo que yo pude hacerte, Cooper tiene la gran oportunidad de ver lo maravillosa, lo hermosa y encantadora que eres. Te pido disculpas por todo lo que te he hecho, siempre me doy cuenta de mis errores muy tarde.

 Que seas muy feliz.
                                   
                                                  Carter.


Nueva York, Estados Unidos, fecha, 08 de Enero de 1959.

 Molly Macurney:

Hace un mes que no sabía de ti, tus palabras me han lastimado como también me han hecho sonreír, siempre tan complicado para todo, tan misterioso, y siempre esperando el último momento para reaccionar, colocando las cosas de cabeza como de costumbre, pero tuviste demasiado tiempo para decirme todo lo que sentías por mí, no pude estar esperándote toda mi vida, me cansé, no iba a estar solo para cuando tú quieras, siempre me has buscado cuando se te daba la gana, y nunca cuando yo quería sabes que me llegaste a confundir muchísimo con tus actitudes de un día me amas y al otro me olvidas, hace tiempo que me deje de eso porque de verdad me cansé. Lo que recuerdo de ti son excusas y más excusas, me llegaste a lastimar hasta el alma, ¿Si no querías lastimarme por qué hiciste todo eso? Debiste cuidarme cuidar tus pasos todo lo que hacías. Es tarde para lamentos.

El señor Cooper me quiere como lo quiero a él, pero seré sincera y aspiro que lo sepas sobre toda las cosas, nunca amare a alguien más que a ti, a pesar del pasado yo no guardo rencor a lo sucedido, aprendí a seguir con mi vida. No quiero que sea el último adiós, quiero verte saludarte y decirme por dentro él me destrozo pero también me hizo muy feliz”. Nunca estaré lista para olvidarte por completo.

Gracias por hacerme fuerte, mucha suerte en tu nuevo trabajo                                                                                                                           
                                                                                                                                                            Molly.
         

Tennessee, Estados Unidos. Fecha, 11 de Enero de 1959.

Carter Parker:

No fueron excusas querida Molly, tienes razón de verlo de esa forma, entiendo, pero recuerda que muchas veces te dije que mi vida no es perfecta, si hubiera tenido la oportunidad de cambiarla y aun tenerte en ella lo hubiera hecho pero la vida no es una fuente de conceder deseos. Lo siento tanto por haberte mentido tantas veces y no explicarte todo de la manera correcta. Fui un cobarde, ahora pago mi error sin tenerte.

Por dentro en los más recóndito de mi no quiero que me olvides, no porque no me importes, me importas más de lo que crees, incluso me importas más que mi mismo. Nunca estuve listo para contarte muchos sucesos, no quería ser una carga mas entre tus problemas, tu vida también ha sido muy difícil y no quería empeorarla, desde que te conocí he hecho las cosas mal y es mejor para ti, que me olvides Quiero y mereces ser feliz. Si pudiera volver al pasado y en vez de haber estado con todas aquellas mujeres que no ame, estar contigo desde un principio. Desde que te vi por primera vez me enamore, pero perdí mi tiempo con otras, me encanto tenerte como amiga, como novia, como amante.

Espero que me contestes y sea tu última carta.
                                                                                                                                                                                           
                                               Carter.


Nueva York, Estados Unidos. Fecha, 15 de Enero de 1959


Tú querida Molly:

He estado ocupada estos días con los preparativos de la boda. Tu carta me llego ayer en la tarde, he estado todo el día pensando que quería responderte, y lo hago de la manera sencilla, como si hablamos de frente. Ahora es de noche, todos en casa se han ido a dormir, y como de costumbre tengo insomnio, te he pensado mucho últimamente, aun sigo soñando contigo, todas las noches, siempre te ando buscando, una de las razones por la cual no puedo olvidarme de ti aunque quiera, por que cuando cierro los ojos tu estas ahí, de frente, pasando o a mi lado No me olvidare de ti, no quiero, tampoco lo voy hacer. ¿Amaras a alguien más como a mí?

No entiendo por qué piensas así, tú no empeoraste las cosas, las circunstancias no iban muy bien para entonces, no puedes vivir pensando de esa forma. Te perdí una vez y no pienso pasar por lo mismo dos veces. No te podre reemplazar tú fuiste y seguirás siendo importante para mí.

Me encantaría tenerte como amigo o como conocido, por favor piénsalo.

Se mi amigo Carter, formas parte de mi.

 No va hacer mi última carta quiero tu respuesta.
                                                                                                                                                          Molly.


Tennessee, Estados Unidos. Fecha, 20 de Enero de 1959.

Me ha costado muchísimo responderte, lo pienso demasiado que respuesta te podre dar, pero sigo insistiendo olvídate de mí. Te valore muy poco, tu siempre me dabas lo mejor, eras y eres increíble conmigo, no creo merecerme eso, no soportare verte con Cooper, entiende que te quiero más que una amiga, una razón por la cual no puedo volver como un simple amigo. Recuerdo que fuiste la primera chica a la que mire a los ojos y le dije te amo, a la única que presente a mis padres a la que le conté parte de mis sufrimientos y de mi pasado oscuro.

Yo tampoco puedo olvidarme de ti, porque aun te pienso y no puedo reemplazarte con cualquiera. Jamás amare a otra mujer solo a ti, solo tú.

Pero no puedo dejar de pensar en ti y Cooper como pareja, deben ser felices, no quiero que sufras por mis estupideces. Sé que la boda es dentro de un mes, y que pronto te volverás mujer de Cooper, ya es definitivo. El será el hombre de tú vida y por lo visto el indicado, muy suertudo.

Adiós.
                                                                                                                                                            Carter.


Nueva york, Estados Unidos. Fecha, 19 de Febrero de 1959.

Molly Marcurney:

Te estado llamando, pero nunca contestas, quería escuchar tu vos de nuevo. No conteste a tu última carta; como tú decidiste que era el último adiós, porque no aceptaste mi propuesta.

Vengo con la intención de comunicarte que te has equivocado el joven Cooper no es el hombre de mi vida me ha dejado por una jovenzuela a una semana de la boda, no lo culpo tal vez soy mucho para él, o creo que no supo amarme lo suficiente. El lunes por la mañana me dijo que nuestra relación había llegado a su fin, el no quería desde un principio entrometerse conmigo o eso al menos me dijo luego de haber tenido una conversación nada sentimental en el transcurso de la mañana

No me siento triste ni abandonada, me siento decepcionada, creí que había encontrado a quien amar y compartir mi vida, pero me equivoque y creo saber que es por el hecho de que aunque pase el tiempo mi vida seguirá conectada a ti. Estoy algo segura de que con esto no soluciono nada querías que supieras que vuelvo a estar sola, y esa situación no me molesta.

Me encantaría volverte a ver.
                                                                                                                                                           Molly.


Carter leyó la carta más de tres veces, repasando cada palabra y letra asombrado, hacia una mueca y sacudía la cabeza, y se decía así mismo Por que siempre tan dura contigo misma Molly. El amor por ella le volvió a brotar por la cabeza y por todo el cuerpo, sintió que el destino del mundo y todo se colocaba de acuerdo para ir por ella, era viernes ya estaba atardeciendo y no tenía que volver hasta el trabajo el martes por la mañana (ya que el lunes lo poseía libre por mantenimiento de la empresa). Decidió irse, ir por ella, tomo una maleta y coloco todas sus pertenencias, compró un pasaje a Nueva york y se fue sin avisarle.

Se instalo en casa de su abuelo, le compro un ramo de flores camino a casa de Molly, unas rosas rojas y rosadas. Eran las 12 del medio día y el ambiente se encontraba fresco, se encontraba parado frente a la casa de los padre de Molly, subió las tres escaleras de la entrada y toco la puerta esperando con ansias a que saliera.

Era ella, era Molly, estaba allí más hermosa de lo normal, iba vestida con un vestido algo acampanado rosado con flores estampadas, tenía su  cabello castaño mas rizado de lo común y llevaba los labios pintados de rojo. Cuando abrió la puerta no se imagino que se encontraría con él, lo miro detallándolo y en seguida sonrió.

-¿Qué haces aquí? Le temblaba algo la voz y sonreí con mucha timidez.

-Vine por ti, ten son para ti. Entregándole las flores.

-No esperaba a que vinieras sin avisar. Muchas gracias son hermosas.

-Como tú Molly, y descuida no tienen ninguna espina que te pueda puyar, me asegure que fueran perfectas para ti.

Molly se sonrojo y lo miro a los ojos. Me gustaría quedarme a platicar pero iba de camino a salir con mis amigas, muy lindo detalle. Me tengo que ir.

-¡No! Estoy aquí con un propósito, puede sonar extraño, pero es ahora que tengo la oportunidad, por una razón sucedió todo con Cooper, volviste acertar me equivoque como siempre, pero ahora estoy aquí parado viendo lo hermosa que eres, con el propósito de que me des una segunda oportunidad, no te pido mas nada solo eso. De que te amo y quiero pasar toda mi vida a tu lado.

-No puedes venir aquí y decir todo eso, no es el momento, tengo que pensar muchas cosas, no estoy preparada para estar en una relación.

-Pensé que dirías eso, pero no me rendiré, antes no supe qué hacer con tanto que tenía enfrente; me refiero a ti. Ahora si estoy listo para amarte, mis palabras son sinceras, daré todo por el todo de mi por ti, porque te mereces eso y más. Piénsalo por favor.


Molly dejo las flores en los muebles de su porche, se abalanzo sobre Carter y lo abrazo con todas sus fuerzas, y le susurro al oído Te extrañe